Mi ejército

Esta es la cuarta parte del relato, las anteriores las podéis leer clickando en los enlaces: Resurrección, Venganza y La nueva era

Un ejército de demonios recién nacidos había sido el fruto de aquella noche, centenares de criaturas comenzaban a abrir su pequeñas alas, pronto sembrarían muerte en la Tierra, se reirían de los mortales y burlarían la maldición de Dios. Hacía millones de años que los demonios no nacían de forma natural, todos los que existíamos en aquel momento éramos fruto de la reencarnación de un mortal, todos excepto unos pocos, entre ellos Samael, nacido en tiempos de la génesis humana, en aquellos tiempos en los que Dios maldijo a Lilith, en aquellos tiempos en los que comenzamos a odiar nuestra propia inmortalidad. Un estruendo se oyó a lo lejos, un sonido desgarrador que venía de arriba hizo a los demonios retorcerse en el suelo, el sonido era constante, insoportable, un chillido agudo, penetrante que los pequeños demonios no lo soportaron, entonces, sus oídos inmaduros comenzaron a llorar sangre, un ejército de demonios fue reducido a un montón de cadáveres, la maldición de Dios recaía de nuevo sobre la nueva Diosa Madre, había matado a mis pequeños y el odio, el rencor y la ira se quedaron pequeños para describir lo que sentía. Nuestra venganza se vio frustrada, solo nosotros no podíamos combatir contra los mortales y Dios. Cada alma que llegaba al inframundo, cada rasgo de rencor e ira que había en ellas era materializado, reencarnamos su aspecto mortal en aspecto demoníaco. Con los primeros rayos del Sol, subí de nuevo a la Tierra, mi venganza, aún no había sido cobrada del todo, aún quedaban mortales en aquel pueblo que me hicieron mucho daño, ahora, conociendo su maldad, sus ganas de dañar, les daría la oportunidad de hacer cuanto mal quieran, los llevaría conmigo al infierno, los reclutaría en mi ejército de muerte, destrucción, mi ejército inmortal. Sobrevolé la población, algunas personas ya miraban horrorizadas al cielo, reconocían mi figura, sabían que venía a por más. Llantos de crios se oían entre los callejones, atemorizados al verme, no hacían más que temblar. Humanos, adoradores de un Dios asesino, un Dios que ha matado a mi estirpe, humanos, mortales afortunados, una raza inferior que tenía la suerte de tener el favor de Dios, seres imperfectos, seres cobardes, con aires de superioridad, no soportaba esa actitud, odiaba a los humanos y por eso, el deseo de su sangre aumentaba por segundos en mi interior. Mis pasos eran firmes, mi mirada fija, mi sonrisa, imborrable. Me sentía como un niño en una tienda de juguetes, estanterías repletas, rebosantes, muchos donde elegir, y sin querer decidirte por alguno. Caminaba alrededor de la plaza, los vecinos, curiosos me observaban desde los alrededores, yo les observaba a ellos como cazador que vigila a su presa. Un aura negra rodeaba a aquellos que en su interior aguardaba el mal, esas eran mis presas. Cuando la gente se tranquilizó al ver que hoy era inofensiva sacudí mis alas con fuerza, volé rápido y bajo, sólo me hizo falta dar una vuelta, tres cadáveres mortales yacían en el suelo, y sus almas ya iban camino al infierno, preparadas para la reencarnación. Volví al centro de nuevo y comencé a caminar como antes, nuevas personas se habían acercado hasta allí, al parecer los tres individuos eran conocidos en la localidad, había elegido bien mis presas, cerca de veinte hombres fornidos y armados con palos corrían hasta donde estaba yo, cuando los tuve a pocos metros pudieron notar un batir de alas – nos vemos en el infierno, mortales – aquello se convirtió en un baño de sangre, algunos vecinos, esperanzados y a la vez horrorizados miraban la macabra escena esperando que algún hombre se alzara entre aquel alboroto, esperando que yo cayera. Estúpidos mortales ¿acaso creían que iba a caer antes veinte ratas?. Mi cuerpo estaba bañado en sangre, no mia precisamente, apestaba a humano y quise arrancar ese olor de mi, volé hasta el lago, y me sumergí en él, nadé hasta el infierno y mis nuevos demonios ya me esperaban abajo.

(Imagen de Luis Royo)

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~ por CeCi en julio 10, 2007.

10 comentarios to “Mi ejército”

  1. A ver si sigue que quiero ver a ese ejercito malvado ya en accion, como siempre magnifico ^^ ahora a esperar la 5ª parte

  2. cada vez esta mejor. Chapeau ceci!!! Oye, la imagen del dia es genial, me encanta

  3. Gracias Neo y Novia ^^. Pronto vereis al ejército de los malditos en acción ^^. Gracias por pasaros y tener un ratito para leerme 😀

    SaLuDoSsSs!!!

  4. Uff, que bien estuvo el relato, fantástico, me quede embobado leyéndolo sigue así 😛 saludos desde la casa 🙂

  5. Ves lo que te dije? en eltercero solo preparaba terreno 😛 jaja. Pues espero seguir enganchandoos ^^ me alegro que os guste.

    Gracias por comentar y SaLuDoSsSs!!

  6. Ya tienes tu analisis en Publicita tu Blog Ceci, y por cierto, muy bueno el relato.

    Un saludo!

  7. Gracias Axiarel ^^ . SaLuDoSsSs!!!

  8. Que buena historia me prendo de una, muy buen relato

    Saludos

  9. Gracias por el comentario James, me alegro que te gusten mis relatos. Buen blog el tuyo ya lo revisaré mas detalladamente!

    SaLuDoSsSs!!!

  10. FABULOSOS TODOS LOS RELATOS 😄

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